martes, 15 de mayo de 2012

GASTRONOMÍA

De la inmejorable situación geográfica de Viveiro, combinando mar, campo y río, su mesa cuenta con gran cantidad y variedad de productos de excelente calidad.

Mariscos :
Percebes, camarón, langosta, lubrigante, centolla, nécora, almejas, coquina, mejillón, berberecho, vieira…..

Pescados de río :
Trucha, salmón, reo, anguila.

Pescados de mar :
Lenguado, rodaballo, lubina, mero, besugo, merluza, salmonete, congrio, sardina, chicharro, bonito, calamar, chipirón, angula, parrocha, raya…

Carnes :
Ternera, cerdo, cordero y cabrito.


PLATOS TÍPICOS 
Además de los platos típicos de la gastronomía gallega (caldo, sopas de marisco y pescado, pulpo, callos, empanadas, caldeiradas y parrilladas de carnes o pescado) en la cocina vivariense cabe destacar:

Mariscos :
Navajas al lambe-lambe y con arroz.

Pescados :
Merluza del pincho a la gallega, bacalao con verdura, arenques con castañas, parrochas en tarteira y, sobre todo, bonito en rollo.

Carnes :
Pastelones de pollo y de carne, torresmos con cachelos y carne en rollo.

Postres:
Tarta de Viveiro (almendra y cabello de ángel), chulas y almendrados.

Licores :
Licor de guindas y licor de cerezas. 


HISTORIA DE VIVEIRO

Aunque abundantes yacimientos arqueológicos y testimonios históricos hablan a las claras de la importancia que alcanzaron los asentamientos celtas y romanos, no sería hasta los siglos XII y XIII cuando se configure propiamente la villa de Viveiro, tal como la entendemos en la actualidad. El desarrollo económico experimentado en esta época se prolongó a lo largo de los siglos XIV y XV, quedando acreditada su pujanza por el carácter gremial de algunas de sus más antiguas calles -da pilitaria o da zapatería- por ejemplo, que revela el característico perfil social y económico de las mejores poblaciones medievales.
Otro tanto es lo que proclaman también los restos del antiguo circundo amurallado, antaño concebido tanto para la defensa frente a los ataques exteriores como para el aislamiento de sus vecinos en tiempos de peste. Los restos de su muralla, que a pesar de su importancia y solidez sucumbió como tantas otras ante la mal entendida modernidad del pasado siglo, son fácilmente localizables en el circundo de la antigua villa, aunque casi siempre figuren incorporados a otras pequeñas edificaciones. A pesar de todo, todavía permanecen en pie tres de sus seis primitivas puertas: la del valado, que muestra su origen románico; la de la villa, construida en 1217; y la del castillo del puente, también llamada de Carlos v, que es la insignia del Viveiro monumental actual, sobre la que se conservan esculpidas las armas imperiales del monarca, las primitivas del Reino y las propias de la ciudad.
Del abolengo y relevancia histórica de esta ciudad dan buena muestra igualmente las profundas huellas que destacados linajes aristocráticos -los Vivero, Cervo, Pedrosa, Andrade, Pardo de Cela...... han dejado en el perfil urbano de Viveiro.
Perduran, por ejemplo, algunas de sus grandes casas, de sus armerías esculpidas sobre piedra y, en especial, alguna de sus obras pías y fundaciones religosas, como el convento de la Concepción, que dotó y fundó Doña María de las Alas Pumariño (+1601), o la capilla del Ecce Homo, llamada también de La Misericordia, que fue levantada a expensas de D. Rodrigo Alonso Alfeirán (+1608).
Por lo demás, los solos nombres de algunos vástagos de aquellos linajes todavía resuenan como símbolos de la pequeña historia de la ciudad de Viveiro: la venerable doña Constanza de Castro (+1498), beatificada por la tradición popular tras la aparición de su cuerpo incorrupto en la iglesia de San Francisco, más de cien años después de su muerte; doña María Sarmiento (+1563), fundadora del famoso Colegio Insigne de la Natividad de nuestra Señora, donde pasado el tiempo habrían de estudiar muchos de los más ilustres hijos de Viveiro, especialmente durante el pasado siglo: Castro Bolaño, Trelles Noguerol, Vicente Manuel Cociña, y sobre todos, Pastor Díaz (+1863), el llamado príncipe del romanticismo español, miembro de la Real Academia Española de la Lengua y poseedor además de una larga y brillante trayectoria en la Administración del Estado de mediados del siglo pasado; una estatua en su honor preside la Plaza Mayor de la ciudad.
El románico dejó también importantes huellas en las tierras de la ciudad; destacan las iglesias de San Pedro,de Santa María y la antigua conventual de San Francisco. Trazas románicas y ojivales pueden también descubrirse en la iglesa del convento de las dominicas de Valdeflores, en Xunquera. Otro testimonio igualmente caracterizado de la gran herencia medieval de Viveiro es el largo puente sobre el Landro, ampliado con toda grandeza en los siglos XV, XVI y XVIII.


-Puerta de Carlos V.












-Convento de Valdeflores.


















-Iglesia de San Pedro.

















-Iglesia de Santa María.


















-Iglesia de San Francisco.


PLAYAS

Si bien la extensión del litoral vivariense se limita a su ría, que en su desembocadura va desde la punta vigía del Vicedo hasta la de A Roncadoira, su oferta es rica y variada con arenales de distinta configuración, capacidad e, incluso, tipo de arena: desde hermosas y extensas playas a pequeñas y recogidas, todas ellas orgullo del norte galaico.



-Playa de Covas.
La playa de Viveiro, propiamente dicha, se halla al fondo del estuario vivariense, siendo la mas celebre, importante y concurrida del municipio y, posiblemente del cantábrico gallego.
Playa única en la costa lucense, segura de fina y blanca arena, con casi 2 km de longitud y oscilando de anchura entre 150 y 30m según la marea.

Paralelo discurre un hermoso y amplio paseo marítimo con elementos artísticos y cuidados jardines que la unen con la ciudad de Viveiro y la zona residencial de Covas, así como con las playas de Seiramar (pequeña playa, continuación del arenal de Covas, del que lo separa un pequeño roquedal, y con sus mismas características) y Sacido.
Posee una amplia y bien dotada zona de servicios, con el Parque Municipal Pernas Peón a su derecha, puesto de socorro, camping, hoteles, restaurantes, mesones, pubs, discoteca, campo de fútbol y pabellones y pistas polideportivas.
Excelentes accesos y rodados y peatonales.


-Playa de Area.
Situada a 4 km de la ciudad de Viveiro en el margen derecho de la ría, playa de aguas muy transparentes y fina y blanca arena, con 12.000 m de longitud y entre 80 y 30m de anchura en bajamar o pleamar. Cuenta con excelentes accesos.

Paralelo discurre un amplio paseo peatonal.

Posee toda clase de servicios turísticos, puesto de socorro, hoteles, restaurantes, disco-pub y albergue juvenil dependiente de la Xunta de Galicia.
A la derecha de la playa y con similares características a ésta se encuentran dos pequeñas y menos concurridas calas.




- Playa de Sacido.
De menores dimensiones que las anteriores está rodeada de un alto acantilado y constituye el extremo occidental del paseo marítimo de Viveiro. Bandera azul.













-Playa de Abrela.
Similar en características a las anteriores aunque de dimensiones algo más reducidas, esta playa, en estado casi salvaje, funde como ninguna campo y playa, llegando los árboles hasta la misma arena.

Cuenta con paseo peatonal, servicios y merendero; gozando actualmente de gran afluencia.

En su parte posterior se encuentra la Laguna dos Amidales, punto de reunión de infinidad de aves acuáticas.
A 6 km de la ciudad , cuenta con buenos accesos.
Situada en gran parte en el vecino municipio de O Vicedo.

-Playa de Portonovo.
Pequeña cala situada al pie del monte Faro en el límite con el municipio de Xove, sinuoso acceso, lo que lo convierte en una cala poco concurrida.
Existen otras pequeñas calas que se encuentran en estado semi-salvaje que tienen difícil  acceso por tierra, podemos visitarlas en lancha como son: Rol, Alegrín y San Xoan. 









-Playa de Celeiro.
Playa urbana de pequeñas dimensiones ubicada en el marinero pueblo de Celeiro, a 1 Km de Viveiro.